Colombia viene atravesando una de las peores épocas de su historia, por no decir la peor. La cantidad de muertos y desaparecidos incrementan como va incrementando el apoyo para que esta guerra se propague. Ante la imagen fermentada de estar viviendo una época que se va vistiendo de costosos trajes made in usa, teñidos con sangre y miseria, es donde surge la tan típica pregunta de: ¿¿¿quiénes son los verdaderos responsables de tanta barbarie en nuestro vecino país... donde la justicia ha sido uno más sus muertos en éstas 4 décadas.
Colombia quiere paz, Colombia quiere paz!!!.... afuera las FARC. Eran uno de los vocifereos entonados por protestantes colombianos el pasado 4 de febrero. En Bogotá, veíamos, la descarga de protestantes capitalinos hartos de seguir estancados en el color gris de su horizonte. Una fiesta de rechazo, yo soy Colombia, viva Colombia, exclamaba nuestro presidente Alan García, cuando el mismo aliento despegaba una serie de “¿?”. Se apuntaba a un solo blanco, en una marcha que se inicio con el clamor del pare de violencia en Colombia, que sufre por las FARC es cierto, pero donde no hay un solo responsable, sino una mafia que se mueve sobre intereses mayores que han trabajado de manera inteligente, y se tratan muy astutamente de ocultar. Más allá de que muchos países hayan apoyado a esta marcha, Alan García le da una mano especial al gobierno colombiano, un apoyo de hermandad hacia Álvaro Uribe, y sabemos que el simple hecho de ser latinos y el sentimiento solidario no crean esta clase de alianzas, Alan García es el mejor aliado de Colombia en la región, y Colombia el mejor aliado de EEUU… entonces ¿porqué?, ¿porqué tanta fraternidad entre estos dos sujetos?, ¿porqué a ciegas el abrazo al gobierno colombiano?.
Haciendo retro en nuestro cerebro, nos remontarnos a junio del 92, cuando nuestro presidente, se escabullía entre los tejados de su casa, escapando de las acusaciones de latrocinio y genocidio que tenía pendientes, y logrando así; con una suerte de gato; huir a Colombia donde se le concedió asilo político. La guarida latinoamericana de Alí Babá!!!.
Entendemos así porqué Alan García estará siempre agradecido con Colombia. Es claro que esta fue su puente de la suerte hasta que huyera a París dónde vivió 10 años en un departamento en el barrio más lujoso de la ciudad, Rue de la Faisanderie. Colombia fue como su patria, y en ella hizo muy buenos amigos, como Álvaro Uribe, para - políticos, neoliberales….. .
No se huye cuando no se oculta nada. Una persona huye por miedo, por falta de valor y recursos para poder afrontar las consecuencias. Se dice que la huida no ha llevado a nadie a ningún sitio, a García si, lo ha llevado de nuevo al poder, pero ese es otro tema.
Procedo a una breve descripción sobre los latrocinios y genocidios del 85 – 90, para que esa pastillita llamada amnesia deje de hacer ese letal efecto.
“Se buscó fuera imputado”, primero por su acusación de latrocinio, a causa de haber escamoteado decenas de barras de oro del patrimonio nacional y de haber comprado una isla en Miami. Claro enjuiciado por la Corte Suprema de Justicia de la cual, ¡adivina, adivinanza!, fue declarado absuelto de todos esos cargos.
En cuando a los casos de genocidio, es sabido que fueron olvidados, que murieron como van muriendo los instantes. Me resulta importante mencionar y recordar algunos de estos casos. Empecemos con Accomarca y Pucayacu, Ayacucho, 14 de agosto 1985, 69 campesinos muertos, a manos del ejército, a tan solo 15 días de haberse instalado el gobierno. O la matanza en los penales, 17 de junio de 1986, Lima, 265 muertos, 124 de ellos asesinados con tiros en la nunca uno a uno luego ya de haberse rendido; un año después la Comisión Investigadora del Congreso demostró que la información proporcionada al país sobre la matanza era distorsionada, hay que mencionar también que el presidente felicitó al Comando Conjunto de la Fuerza Armada; además prohibió el ingreso de los jueces y civiles, declarando 'zonas militares restringidas' a los penales. El 13 de mayo de 1988, en Erusco, Ayacucho, luego de una emboscada senderista, que dejó a cuatro terroristas muertos, a un capitán del Ejército y a tres soldados en las mismas condiciones, motivó la reacción del Ejército que al día siguiente ingresó en Cayara, la localidad más cercana a Erusco, asesinando entre 28 y 31 personas; en la investigación se eludió comunicarse directamente con los testigos, la persecución contra estos fue sistemática, nueve de ellos fueron asesinados. ¡Mantenga la boca cerrada porque pueden entrar moscas!.
La lista es extensa, y aún siguen siendo miles los desaparecidos y muertos, por los cuales aún no se ha hecho justicia. Y aunque resulte inadmisible decir: ¿en realidad existe la justicia en nuestro sistema?.
Pero no es a eso a lo que queremos llegar, sino a reflexionar sobre el apoyo incondicional que le da nuestro actual presidente a Álvaro Uribe, y el ¿por qué?, me parece que de entrada ha quedado claro.
Imagino ustedes, apoyarán la decisión de Alan García del pasado 4 de febrero de apoyar a Colombia en la marcha contra las FARC, puesto que todos, ven a las FARC como un grupo terrorista, abominable. No voy a negar que las FARC han cometido una serie de atrocidades que no tienen perdón, atrocidad mayor me parece la de haber destruido a la izquierda colombiana, y a su vez reconocer que muchas veces han atacado a los pobladores, y han ido contra los propios principios por los cuales dicen luchar, pero si vamos a condenar, hay que condenar a todas las partes, y no ponernos de un lado del conflicto. Nosotros somos los que debemos empezar siendo analíticos y justos… ¿entonces porqué señalar a un solo blanco en una lucha donde los que disparan son más?.
En Colombia existe una guerra de ametralladoras, un grupo que le da a ciertos blancos, y otro que bombardea a los pueblos olvidados sin mirar a quien le cae. Las FARC no son las únicas que cargan armas, producen muertes, y secuestran, sino también el gobierno y el para - militarismo, los que aún así no parezca son los responsables de cerca del 80% de violaciones en Colombia. Para que ustedes se convenzan, y no crean que estas cifras son nacidas de delirios paranoicos, y de la furia reaccionaria, les presento un informe de Amnistía Internacional (informes que encuentran en la página de A.I. para que puedan comprobarlo con sus propios ojos) que menciona que "más del 70% de las matanzas y de los homicidios políticamente motivados han sido cometidos por los paramilitares; el porcentaje asciende a más del 90% en los casos de ‘desaparición’". Y en el caso de los pueblos indígenas, los cuales siempre se llevan la peor parte de la carnicería, y que son los sectores más golpeados por el conflicto, la situación es aún más desastrosa en la primera mitad del 2006, el 92% de las violaciones a DDHH han sido atribuidas a fuerzas estatales y no a los movimientos guerrilleros. Amnistía Internacional también dice. "Todas las partes en conflicto han cometido violaciones sistemáticas de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario, pero los paramilitares, en connivencia con el Ejército, son responsables de la mayoría de los homicidios de civiles, las desapariciones y los casos de tortura en los últimos años."
Allí lo tienen, ¿cómo les ha quedado el ojo?. Cifras exactas, ningún supuesto, informes verídicos de Amnistía Internacional. Pregunto ¿alguna vez lo vimos en los medios televisivos, diarios, revistas en el Perú?, nos imaginamos que a quien verdaderamente lloraba en Colombia ni si quiera se le tendía un pañuelo, o se ayudaba a curarse de ese espantoso cáncer. No! al contrario se los calla, con más muertes, secuestros y se los deja en el cajón n.n de la memoria.
Colombia se haya dividida en dos desproporcionados bloques, bloques que son un molde en América latina, y en el mundo desigual en el que vivimos. Por un lado están los urbanos poderosos, pertenecientes a la gran capital, o al norte de esta, ellos monopolizan las riquezas en una sociedad extremadamente desigual, y compran para ellos a la compasión humana, cuando son amenazados (por las FARC), aparecen en nuestros medios, siendo noticia de más de una semana describiendo el horror vivido en sus años de cautiverio. Me solidarizo con ellos, hay que denunciar a las FARC por tales hechos, pero ¿qué hay de los demás pobladores de Colombia?, ¿quién hace justicia por ellos?. Cuando este bloque -z de Colombia es amenazado y violado salvajemente (por los paramilitares y el estado), todos callan, nadie mira, de repente desaparecen los sentidos, y no los escuchan, miran, no sabe a nada su desgracia, ni sienten un poco de compasión por ellos. Porque mientras indios, negros, campesinos, obreros, sindicalistas, sigan muriendo y desapareciendo el país puede seguir durmiendo tranquilo.
Los habitantes de este bloque son casi siempre víctimas, desaparecen hasta el momento que los encontramos en fosas comunes sin poder si quiera identificar sus cuerpos. Entre los habitantes de este bloque, del bloque -z, que vive con un pie sobre la miseria y el otro sobre la muerte, tenemos a un partido político de oposición exterminado, a la mitad de los sindicalistas asesinados en el mundo, que son colombianos. Nadie hace nada por los 3 millones de desplazados a causa, principalmente, de la militarización y del paramilitarismo, cuyas tierras han sido frecuentemente ocupadas por paramilitares que hoy disfrutan de todos los beneficios de una ley hecha a su medida, dada por Uribe por cierto.
Se denuncia 10.000 asesinatos cometidos por las FARC desde fines de los 80, pero aparece un mutismo al referirse a que en el mismo lapso de tiempo han sido asesinadas unas 70.000 personas, a manos del Estado y los paramilitares. Nadie oyó hablar del stripe teese colombiano demostrando que el 35% de los parlamentarios sostenía alguna clase de vínculos con los paramilitares, para no hablar de que Uribe estuvo involucrado en la fundación de las cooperativas CONVIVIR, embrión que se convertiría en las AUC; actualmente Águilas Negras, se cocerán los labios en cuanto a esto, se los pegarán con terocal.
Ante este espectáculo de hienas y fieras, nace la iniciativa de contribuir con "la disminución de las drogas y resolver el actual conflicto armado que vive Colombia, por medio de la ayuda de Estados Unidos". Y es así de sencillo como EEUU se solidariza con Colombia, e inicia el tan embustero "plan Colombia, para la paz?". Plan que tiene como estrategia contribuir con el reforzamiento de las fuerzas armadas y fumigar los cultivos de coca, para "" ayudar a Colombia, ¿cómo?... comprando armas. Hasta la fecha Colombia ha recibido de Estados Unidos más de US$40 mil millones de dólares. Y claro con el ingreso de Bush al poder el apoyo ha ido aumentando.
Pero ¿cuál es el verdadero objetivo del plan Colombia?. Será que no se mira el agua ni el petrolero?. O que el propósito de Estados Unidos con el Plan Colombia, es el de intervenir en el conflicto, para imponer y favorecer a importantes transnacionales del petróleo y del carbón, facilitar la privatización de las principales empresas estatales, proteger a los terratenientes, y claro adueñarse sin impedimento alguno de las enormes riquezas de la Amazonía.
¿En realidad hay un desinteresado apoyo por exterminar el narcotráfico y ayudar al pare de la violencia?. Cuando los cultivos en realidad no son la gran amenaza, ya que quien convierte la hoja de coca en cocaína son los insumos químicos, fabricados generalmente por empresas norteamericanas sobre las cuales no se conocen sanciones al respecto. Añadiendo que EE.UU posee enormes plantíos de marihuana en Virginia y California constituyéndose como el primer productor de esta hoja en el mundo. ¿Por qué ante esto Bush no hace nada?... no les parece entonces una paradoja presentarse ante el mundo como los enemigos del narcotráfico, contribuyendo con grandes capitales al pare los cultivos de coca en Colombia?.
Qué será lo que busca realmente Estados Unidos tras este "desinteresado apoyo", a base de armas, con balas que matan a indios, negros, campesinos, y fumigaciones que han perjudicado la salud y el medio ambiente, quitándoles a los campesinos sus tierras y dando leyes que favorecen a los paramilitares para que se apropien de estas. Esta lucha que injustamente abusa del campesinado, pero que sin embargo no logra disminuir la cantidad de cultivos de coca, sino que al contrario aumenta. Y aumenta porque esta es la única manera de que el campesinado colombiano siga unido a sus tierras, a sus raíces, a su mundo rural, han acabado con sus plantaciones, quieren desplazar a campesinos de su lugar natal, del campo, y esta, la hoja de coca es la única manera de que ellos sigan unidas a lo suyo, es su resistencia, la resistencia campesina.
La situación de Colombia, es verdaderamente crítica, suicida para los hermanos de las ciudades fronterizas, negros, indios, campesinos, que viven olvidados, y para los sindicalistas y cualquiera que quiera abrir la boca en protesta. No se vive un cáncer, se vive un sida. Y ni hablar del acontecimiento de la madrugada del pasado 1 de marzo. Caso que ya sabemos de memoria, donde fuerzas armadas colombianas abatieron entre 20 y 22 guerrilleros en territorio ecuatoriano. Atacándolos vilmente cuando estos se encontraban en paños menores. Un cobarde asesinato, mientras los guerrilleros dormían. Donde no hubo persecución en caliente ni hubo combate, con tecnología de punta, como dijo el presidente ecuatoriano, bombardeo financiada obviamente por la Casa Blanca. Caso lamentable ya que aconteció luego de que las FARC-EP dieran un gesto de buena voluntad con la liberación de cuatro nuevos rehenes. Se encontraron 15 cadáveres de guerrilleros y dos guerrilleras heridas en un campamento, incluyendo la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes. Al parecer el presidente Uribe no pensó en los efectos que ocasionarían en el conflicto colombiano, en momentos en que las FARC-EP estaban dando gestos de buena voluntad con la liberación de algunos rehenes civiles. Y menos la grave crisis diplomática que ha desencadenado entre Bogotá, Ecuador y Venezuela. ¿El presidente Uribe se habrá dado cuenta del impacto que esta acción tan cobarde como inoportuna puede tener para el proceso de intercambio de los capturados y la liberación de los civiles secuestrados?, ¿se habrá dado cuenta de la puñalada a la armonía entre países hermanos como Ecuador, Colombia y Venezuela?. Es una obsesión militarista la que se vive en Colombia. Con las balas de la madrugada del 1 de marzo han matado también, cualquier posibilidad de solución política y negociada al conflicto, aunque esperemos que las FARC no declinen en su acción humanitaria y sigan liberando más rehenes sin tomar represalias, aunque las FARC emitieron un comunicado en el que señalan que el asesinato de el número dos 'Raúl Reyes' no debe afectar la búsqueda de un acuerdo humanitario sobre los secuestrados. Tres de sus países vecinos rompieron relaciones diplomáticas con Colombia, agregando que en la cumbre de río se notó claramente el apoyo a Ecuador de la mayoría de los países, el apoyo a la paz, el único aliado que le queda en la región, aparte de Bush y su tropa, es el gobierno de nuestro tan-que.rido presidente Alan García.
Alan - Uribe - Bush. Un clan misterioso tan fácil de descifrar, pero tan nublado para algunos. En la actualidad no existe la buena fe en la política. Sudamérica es como un polvo inhalado por grandes capitales, EEUU. Parece regio leer cifra tras cifra de capitales, destinados a Colombia, para combatir un narcotráfico que no baja, sino crece. Y más paradójico aún, no atacar al narcotráfico sino al lado del cuerpo más molido, los marginados colombianos, cuyas vidas valen menos de un peso, o para Bush, un céntimo de dólar.
Por un lado Bush ametrallando a Colombia con millones, por el otro Uribe abriendo las puertas de par en par dejando que se balee a su pueblo, obsesionado con las armas y baleando en el nombre de don dinero, y por el otro Alan aliado hermano de Uribe. Que la lluvia de balas no venza a la paz, que se deje de dar a quema ropa a indios, negros, sindicalistas, obreros, campesinos que se resisten a abandonar el campo, y que no se permita llegar a la amazonía, a su agua, al petróleo y sus riquezas que quieren ser devoradas. Que se pare de matar en Colombia, que se deje de alimentar esta guerra con alianzas, balas, dólares, fumigaciones, FARC, paras, estado, que se pare.
Revista Vox Juris // UPT. M.J